Traducir/ Translate

lunes, 14 de septiembre de 2015

EL ARTE DE ESCUCHAR A LOS PECES (CarpMag8)

Muy buenas chicos, antes de nada dar la gracias a Gabriel Vicente por pensar en mí para ayudar, colaborar y aportar mi granito de arena en esta revista. El tema planteado en esta ocasión es un punto en la pesca en el cual se podrían llenar hojas y hojas de revistas, ya que aborda una cosa primordial en nuestra pesca, el cebado, más concretamente cebado tras una picada o picadas.Podríamos hablar de recebados en una competición, en diferentes tipos de lagos y ríos, en inverno o verano, en masas de agua superpobladas de peces o por el contrario en lugares con bajo stock de los mismos y por supuesto recebados buscando algo más grande. Pero me voy a centrar en dos puntos básicos, a los cuales estoy acostumbrado a pescar por como están todas las masas de agua a día de hoy y por la forma de vida que llevo, y así seguro que alguno de nuestros compañeros pondrá un punto de vista diferente.
 CEBADO TRAS LAS PICADAS
Yo, como todos, después de una picada siempre echo a la zona de pesca algo de cebo pensando en mantener a los peces en el pesquil. Pero esto de cebar tras una picada es un arte, ya que como te pases o por el contrario te quedes corto, los resultados cambiarán drásticamente. El saber controlar esa cantidad exacta de comida, es lo que hace a esta parte de la pesca un secreto para continuar obteniendo picadas de forma continuada, sobre todo cuando hay actividad. Hay que saber sacarle el máximo partido a esos momentos.
ZONA CENTRO, PUNTO DE VISTA
Por suerte o por desgracia me ha tocado vivir en la Comunidad de Madrid, que es donde más suelo pescar por tiempo y cercanía. Sus aguas comienzan a estar bastante sobre explotadas y en algunos casos la presión de pesca ha hecho cambiar el comportamiento de los peces. Años atrás se podía arrojar al agua gran cantidad de comida sin tener miedo a pasarse, mantener cebaderos y poder sacarle el máximo provecho a sus aguas… ahora todo ha cambiado radicalmente y comenzamos a realizar una pesca diferente.Actualmente yo no me arriesgo a preparar cebaderos ni cosas previas, salvo algún caso puntual un día o dos antes, pero nada a largo plazo. Mi pesca se centra en pescar rápido y sin saturar de comida para obtener los mejores resultados. Cuando esos resultados llegan, la forma que tengo de intentar que continúen comiendo donde yo elegí, es observando bien a los peces y sus signos de alimentación.
Por suerte aquí hay masas de agua que no son como los grandes embalses de la península… y se pueden apreciar esos detalles mucho mejor. Burbujas, colas arriba, carpas en superficie… ellas te van a ofrecer delante de tus ojos lo que necesitan y sus cantidades. Si eso no fuera posible o no se vieran esos síntomas, mi idea la tengo clara. Siempre cebo en una caña más abierto, dejando más metros de pistas hasta mi engaño. ¿Por qué? Pues porque ahí es donde yo veo y me demuestran los peces las ganas de comer que tienen, y así saber la cantidad que usar.Es sencillo, cuando tu abres el cebado los peces necesitan más tiempo hasta dar con tu anzuelo y ese tiempo se multiplica si la población de peces es baja… En mi segunda caña hago lo contrario: concentro el cebo, es el tan de moda “spot”. Se trata de una pesca muy rápida y en muchas ocasiones acabas pescando así con todas las cañas. Si pescando al spot cuesta que piquen haciendo las cosas bien y tocando todos los palos, pues rápido sabes que no quieren excesos de cebo, que algo ligero y juntito es suficiente, tan suficiente como una bolsa grande, un cebador con engodo o un simple single hook-bait. Todo esto sabiendo y conociendo las aguas donde estas desarrollando la acción de pesca, los puntos calientes y cómo son sus peces.Así que teniendo estas pautas claras, son los mismos peces los que te van a decir qué ofrecerles tras una picada. Como reseña, las cosas cambian cuando dispongo de muchos días y la sesión es larga, por ejemplo una semana. Tú llegas al sitio elegido y con una semana continua de pesca por delante te marcas tus sitios, haces un cebadero durante tu estancia, usando también en alguna caña la técnica del spot para encontrarlas más rápido, así poder sacarle todo el jugo a los picos de activad de los peces. Hay que sacarle el máximo partido a esos momentos cuando se den, porque no durarán eternamente.
CONCLUSIÓN
A día de hoy siempre me gusta recebar con boilies, dependiendo de la época del año, más o menos, pero después de una picada o varias, echar siempre tus 15 ó 20 boilies para mantener el cebadero. Si después de esos 20 boilies, a los 2 minutos vuelven a picar, pues está claro… ¿no? Es una cosa básica para mí y funciona, aprovechas esos momentos en los cuales los peces devoran el cebado. Como conclusión diré que los peces te van a marcar sus ganas de comer y sus preferencias, pero siempre, y digo siempre, después de una picada (salvo en “X” lugares o en competición) siempre recebo con boilies o pellets de 20 a 22 mm. sea cuando sea, haga el tiempo que haga… eso yo lo puedo perdonar.El tema de engodos, semillas, micro-pellet, etc. sólo los uso como recebo cuando estoy en algún sitio especial de peces picardeados o compitiendo.Quizás sea básico y simple, pero hoy en día los boilies que tenemos a nuestro alcance ofrecen al pez todo lo necesario para el equilibrio de su metabolismo y suelen elevar la media de tamaño ya que saturan más rápidamente a las pequeñas. Además, por supuesto, son muchos más discretos a la hora de lanzar al agua a larga distancia, ya que el ruido provocado por cohetazos, barcas o pelotazos de engodo, es muy escandaloso y no queremos perder ese momento dulce.